El banco del futuro será una plataforma… abierta para todos

Actualidad junio 21, 2016

Cinco expertos en tecnología financiera reunidos por SAP en Londres coinciden en que el futuro de la banca pasa por abrir sus datos a las fintech para que diseñen servicios más allá del modelo tradicional

Francisco González copó los titulares de todos los medios españoles (y muchos extranjeros) en el Mobile World Congress de 2015 con una afirmación: «BBVA será una empresa de software». Desde entonces, muchos bancos le han tomado la palabra acelerando su proceso de digitalización. Pues bien, año y medio después, los expertos del sector creen que el futuro del sector va más allá. «Los bancos se convertirán en plataformas», señaló el director de producto de Klarna, Mathew Perkins. Una afirmación compartida por los invitados a la jornada ‘Sobreviviendo a la disrupción digital’, organizada esta semana por SAP en Londres. Infraestructuras abiertas a las startups para que diseñen nuevos negocios accediendo a los datos anónimos de las transacciones de los clientes bancarios. El futuro de los bancos es «colaborativo». Quien no lo asuma, fracasará.

«El problema de las fintech [empresas de tecnología financiera] es que tienen muy buenas ideas, pero solas no son capaces de escalarlas ni de moverse lo suficientemente rápido para hacer dinero», explicó a INNOVADORES el vicepresidente de soluciones bancarias de SAP, Andy Hirst. Por otro lado, los bancos disponen de la infraestructura necesaria para llevar la innovación de las jóvenes compañías a millones de personas al mismo tiempo que necesitan revitalizarse. La colaboración está servida.

Un término se repite con frecuencia cuando se habla de ecosistema abierto: API. Las siglas hacen referencia a la Interfaz de Programación de Aplicaciones, pero Hirst prefiere hablar de ella como «un enchufe universal». «Históricamente si se quería ofrecer un servicio en un área concreta, había que construir una infraestructura propia», comentó el cofundador de Currency Cloud, Stephen Lemon. «Pero las API’s permiten conectar sistemas para que terceros puedan crear nuevos servicios obteniendo lo mejor de cada una». En este nuevo escenario, las fronteras entre el vendedor, el comprador, el socio, el competidor y el cliente «se difuminan».

«La manera de innovar en la banca en el futuro será acudir a una plataforma segura en la nube para crear nuevos servicios combinando diferentes piezas», destacó Hirst. «Es como un Lego, donde cada uno coge las piezas que quiere para idear diferentes soluciones», apuntó. Como ejemplo citó al propio BBVA, que ya ha comprobado con éxito las ventajas de poner su plataforma al servicio de otros. Recientemente, abrió su API con todos los datos de pagos anónimos de un fin de semana y retó a las fintech a idear nuevas propuestas de negocio con esa información. En pocos días, recibió 30 casos de uso diferentes. «Una de ellas era una ‘app’ que recomendaba restaurantes en función del perfil de cada cliente, el banco jamás habría usado esos datos para ofrecer ese servicio», subrayó el vicepresidente de soluciones bancarias de SAP. «Por eso, la plataforma tiene que ser abierta, porque la innovación de las personas no puede ser subestimada».

Este futuro colaborativo entre bancos y fintech no se percibe igual cuando un tercer actor entra en escena: las grandes compañías tecnológicas. Según una encuesta reciente de Fujitsu a 7.000 ciudadanos europeos, casi una quinta parte de los consumidores estaría dispuesta a pagar por servicios bancarios o de seguros de empresas como Google, Facebook o Amazon. «No creo que las fintech supongan un peligro para los bancos, pero si una gran tecnológica decidiese ofrecer servicios financieros, entonces sí que podría considerarse más como una amenaza porque sí que tiene el alcance necesario», señaló Lemon a INNOVADORES. Sin embargo, no sería tan fácil. «Tendrían que enfrentarse a un reto increíble, y es que pasarían a estar reguladas como bancos, con más obligaciones y más responsabilidades», razonó. «Además, les saldría muy caro y consumirían mucho tiempo y recursos», agregó.

Una afirmación con la que se mostró de acuerdo el directivo de SAP: «Las barreras para entrar en la industria financiera son las regulaciones, el marco legal financiero es muy estricto». En defensa de los bancos, Hirst puso de manifiesto una de sus grandes fortalezas frente a las compañías tecnológicas, la seguridad. «La banca se ha ganado la confianza de las personas porque ofrece sistemas seguros», indicó. «Esto es muy difícil de replicar… aunque muy fácil de perder».

El potencial de la Inteligencia Artificial

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de la banca son los ‘millenials’. ¿Cómo ganarse a una generación que no quiere ni acercarse a una oficina? La tecnología juega a su favor. ¿Pero cuál será la más valiosa? «Todas aquellas que permitan conectar con el usuario», afirmó Hirst. «Mi hijo no quiere saber nada de los bancos porque piensa que es incómodo hablar con humanos, por eso triunfarán las tecnologías capaces de anticiparse a las necesidades del cliente», argumentó. ¿Cómo? Obteniendo información «valiosa» no sólo de sus transacciones, sino de sus redes sociales y automatizando las predicciones.

Aquí entra en juego la Inteligencia Artificial, la tecnología más disruptiva para el responsable de innovación de HSBC, Christophe Chazot. «La Inteligencia Artificial permite que el sistema se organice a sí mismo y evolucione para resolver un problema en concreto», comentó a INNOVADORES. Aplicada a las finanzas, resulta especialmente «prometedora» en la asesoría y consultoría de los consumidores. «Los bancos nos planteamos cómo podemos ayudar a los clientes en su vida financiera, pero ésta no sólo se refiere al gasto, sino a cuáles son sus metas en la vida, a qué edad se quiere jubilar, cuántos hijos quiere tener, a qué colegio los quiere llevar… Éstas son cosas que hay que planificar», explicó. «Antes, el banquero ejercía una asesoría más personalizada, pero ahora, la falta de tiempo y de recursos hace que cada vez sea más difícil de lograr», añadió. La Inteligencia Artificial permite una personalización más eficiente y sin tener que pisar una oficina física.

El cofundador de Currency Cloud, por su parte, se siente más interesado en el Internet de las Cosas, que eliminará la propia acción de la transacción. «Podremos comprar leche simplemente cuando la nevera detecte que se ha acabado», ejemplificó. «En el futuro, simplemente el acto de hacer algo conllevará el pago», añadió.

El capital, más cuidadoso

En los últimos años, las fintech han atraído al capital como imanes. Un fenómeno que está empezando a «ralentizarse». Según Lemon, muchas startups han fallado a la hora de monetizar sus servicios. «En los últimos años hemos visto a compañías quemando dinero más allá de sus ingresos, pero la diferencia se ha llenado con los fondos del capital riesgo», expuso. «No creo que ese modelo continúe, los inversores comenzarán a mirar más los beneficios que los ingresos de las fintech». Eso sí, destacó que «las buenas empresas y las buenas ideas siempre encontrarán financiación», aunque necesitarán «modelos de negocio viables».

Fuente: El Mundo

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