Emprender o seguir en el paro: la perspectiva para desempleados de más de 45 años

Actualidad noviembre 13, 2015

La ‘Economía laboral’ es aquella rama de la economía que está especializada en estudiar el entorno laboral. Y el desempleo es una de sus principales áreas de estudio.En España, la realidad práctica de la crisis ha dejado atrás a la teoría económico-laboral y, en función de ello, las consecuencias del fenómeno relativo a los parados mayores de 45 años no han sido todavía analizadas con suficiente rigor.
La primera conclusión que se puede extraer de actual mercado laboral español en lo referente a este colectivo, e incluso a gente de menos edad, es que las empresas les identifican como demandantes de empleo de ínfimo valor. Se trata de «personal laboral amortizado».

Reducción de costes

Aún tratándose de profesionales que en muchos casos se encuentran en el máximo nivel de productividad laboral e, igualmente, atesoran una experiencia profesional de inestimable valía. No obstante, las empresas prefieren contratar a jóvenes, expertos en tecnología y más «baratos» salarialmente. Además, el «efecto expulsión» propiciado por el menor coste del despido ha provocado que este colectivo se quede prácticamente fuera del mercado laboral español.
La mayor parte de los profesionales mayores de 45 años que hayan perdido su empleo durante la crisis, tendrán muchísimas dificultades para acceder a un nuevo puesto de trabajo de cierto nivel salarial y profesional en los próximos años, sobre todo aquellos parados de larga duración y de baja cualificación. Y todo con independencia de que la recuperación económica se consolide definitivamente, como así parece que sucederá.

Cargas familiares

Además, los parados de más de 45 años son un grupo que posee una problemática propia, puesto que suelen tener unos costes de vida elevados derivados de las «cargas» familiares. Y debido a este factor personal y familiar, emigrar a otros países para buscar un empleo tampoco es una opción atractiva para ellos. Sin duda, un hándicap que no afecta a los jóvenes desempleados.
Hay que tener en cuenta que las bonificaciones que obtienen las empresas por contratar a este tipo de asalariados son insuficientes. Y que tanto las políticas de ocupación, como las de reinserción, o los planes de empleo promovidos por las diferentes administraciones solo sirven para potenciar el empleo a corto plazo, subvencionado y público.
Además, hay que considerar que los afortunados de más de 45 años que consigan ser contratados se convertirán en «empleados de alto riesgo», puesto que tienen muchas opciones de ser nuevamente despedidos y acabar otra vez en el paro.
Como consecuencia, estos profesionales, desahuciados por las empresas y abandonados por la Administración, solo tienen una salida: convertirse en autónomos y lanzarse a una aventura empresarial. Para ello, deberán reciclarse por medio de la formación y reinventarse profesionalmente, para aplicar su telanto al nuevo negocio e intentar convertirse en emprendedores de alto potencial. Sobre todo porque la mayoría de ellos no poseen ninguna vocación emprendedora, tras toda una vida desarrollada en calidad de emplados por cuenta ajena.

España vs Estados Unidos

El problema es que el recorrido de las nuevas empresas creadas en España no solo depende de la ambición, el trabajo, las habilidades y la capacidad de internacionalización de los nuevos emprendedores, independientemente de su edad.
En Estados Unidos, con una economía liberal, un mercado laboral flexible y un Estado no intervencionista, la tasa de paro está en un torno al 5% (que podría considerarse pleno empleo), y los mayores de 45 años tienen dos alternativas: saltar de empleo en empleo o emprender.
Por contra, en España, con el alto nivel de paro y la parasitaria Administración, el colectivo debe cambiar de mentalidad, ya que, pese a los riesgos, solo tiene una opción: el emprendimiento.
Fuente: El Economista
 

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