La guerra del chip ya está aquí: aranceles a los chips de IA y el impacto real en IT

Actualidad enero 16, 2026

Durante años, el debate sobre los semiconductores avanzados parecía un asunto de geopolítica lejana. Pero en enero de 2026, la guerra del chip entra en una fase muy tangible para empresas y departamentos de IT: los aranceles y restricciones comerciales ya no son una hipótesis, sino una variable directa en el coste y la disponibilidad de chips de IA.

El detonante más reciente es la decisión de Estados Unidos de imponer un arancel del 25% sobre un conjunto específico de chips avanzados, incluyendo modelos como el Nvidia H200 y el AMD MI325X, bajo un marco de seguridad nacional. Según Reuters, la medida se apoya en una investigación comercial y está diseñada con criterios técnicos concretos.

Qué ha cambiado exactamente en enero de 2026

El cambio clave no es solo el porcentaje del arancel, sino su lógica: no se trata de un movimiento genérico contra toda la industria, sino de una medida selectiva que busca influir en tecnologías consideradas estratégicas. The Washington Post detalla que el esquema incorpora exenciones y condiciones específicas para determinados chips, dependiendo de su destino y uso.

En paralelo, el contexto internacional suma presión: Reuters ha informado de que China estaría preparando reglas para controlar cuántos chips avanzados pueden importar sus empresas, citando referencias a limitaciones que afectarían a modelos como el H200.

Por qué esto importa a IT (más allá de la política)

Para muchas organizaciones, los proyectos de IA ya estaban condicionados por tres factores: capacidad de cálculo, consumo energético y escalabilidad. Ahora se suma un cuarto: riesgo comercial y regulatorio.

En la práctica, el impacto se nota en áreas muy concretas:

  • Coste total de infraestructura: si el hardware sube, el coste de entrenamiento y despliegue también.
  • Planificación de compras: los ciclos de adquisición se complican cuando el precio puede variar por decisiones regulatorias.
  • Negociación con proveedores: el margen de maniobra se estrecha cuando hay menos opciones equivalentes.

Esto afecta tanto a compañías con grandes centros de datos como a empresas medianas que dependen de integradores, cloud híbrida o partners especializados.

El efecto dominó: proveedores, plazos y arquitectura

Cuando hay presión sobre chips avanzados, el mercado suele desplazar demanda hacia alternativas o hacia otros canales de compra. Esto puede tensionar inventarios, encarecer contratos y, en algunos casos, obligar a repensar arquitecturas.

En términos de estrategia IT, esto impulsa decisiones como:

  • Ajustar el mix entre on-premise y cloud
  • Priorizar cargas de trabajo y evitar consumo de GPU “por defecto”
  • Diseñar proyectos con mayor control del coste por uso
  • Aumentar la diversificación tecnológica para no depender de un único suministro

El grado en que estos aranceles se trasladarán a precios finales para empresas fuera de EE. UU. puede variar según contratos, canal de distribución y ubicación de la compra, por lo que conviene revisarlo caso por caso.

La nueva prioridad: resiliencia tecnológica para IA

Hasta ahora, muchas estrategias de IA se enfocaban en modelos, datos y talento. En 2026, se suma una realidad: sin control de la cadena de suministro, los planes pueden volverse frágiles.

La “guerra del chip” ya no es solo una historia de gobiernos y fabricantes. Es un factor que condiciona la capacidad de competir, porque afecta a lo que IT puede desplegar, cuánto cuesta y con qué previsibilidad.

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