Si quieres entrar en África, abre la puerta de Marruecos

Actualidad abril 16, 2013

Con crecimiento económico y varios sectores empresariales en claro despegue, el mercado marroquí es un buen destino para instalar tu empresa y explorar nuevas oportunidades en países cercanos.

Aquilino Antuña, socio fundador de Quantis, una firma proveedora de servicios de Internet vía satélite, está en plena fase de asentamiento en Marruecos. Este ingeniero de Telecomunicaciones, con amplia experiencia en proyectos de tecnología, ha abierto oficinas en Rabat y Casablanca. “Es un país emergente, seguro y en el que particulares, empresas e instituciones demandan un sistema de comunicación eficaz. Además, este mercado es un puente desde el que acceder a otros puntos del continente como el África subsahariana, Argelia, Mauritania o Angola. Por eso queríamos tener presencia allí”, explica Antuña.

En el reino alauí, con una población de más de treinta millones de habitantes y una tasa de crecimiento económico que ronda el 5%, aún queda mucho por hacer. Desde el Icex indican que gracias a la apertura económica, a las múltiples reformas y, en particular, a los procesos de privatización que se iniciaron a principios de 1990, las posibilidades de negocio para todo tipo de empresas son muchas. De hecho, Marruecos acoge a más de quinientas compañías españolas, en su mayoría pymes del sector textil y agroalimentario.

Nuevas oportunidades

A los sectores más tradicionales hay que añadir los alicientes que brindan grandes campos como la energía o el desarrollo de infraestructuras. Pero no son las únicas áreas con proyección. Javier Pelayo, socio director de T4 Franquicias y creador de una cadena de tintorerías, destaca el potencial del sector servicios: “Restaurantes, tiendas de ropa o de equipamiento para el hogar están en crecimiento. También predominan las oportunidades ligadas a servicios a las personas y a las empresas, como auditorías, firmas de selección de personal o bufetes”.

En cuanto a las zonas para asentarse, Pelayo hace hincapié en que no hay que limitarse a los grandes núcleos urbanos como Rabat, Casablanca o Marrakech. En los últimos años poblaciones pequeñas como Asilah, Zagora o Ouarzazate atraen a nuevas organizaciones.

Como en cualquier país extranjero, el asesoramiento de un socio local que te oriente en los procesos, los trámites y te ayude con el idioma es muy importante. Antuña explica que ellos han optado por firmar un acuerdo con un homólogo marroquí, SpaceCom: “Con esta alianza estamos uniendo conocimientos y experiencia y nos permite desarrollar servicios de banda ancha e Internet, llegando incluso a zonas donde la penetración de las telecomunicaciones apenas alcanza el 8%”.

Otra manera de establecerse en el país es a través de la franquicia. Pelayo ya lo hizo hace diez años con su firma PressTo y ahora es un sistema de negocio que está adquiriendo cada vez más notoriedad.“Marruecos tiene gran influencia francesa, cuna de esta fórmula empresarial” recuerda.

En general, las diferencias laborales y culturales no son tantas ni tan grandes. Es cierto que su ritmo es otro, a veces más pausado, pero la influencia europea es importante y se trata de un país con una población muy joven, preparada y, sobre todo, con muchas ganas de trabajar.

“El respeto a su cultura y sus costumbres es esencial. No puedes ir de listo pensando que vas a enseñarles algo. Hay que acudir con humildad y con ganas de aprender”, señala Antuña.

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