La 'gig economy' y los freelance desvinculan el trabajo de la oficina

Actualidad abril 19, 2017

La gig economy (o economía de los pequeños encargos), en la que freelance, consultores, contratistas y trabajadores autónomos ofrecen una cartera de servicios a diferentes clientes en la que en lugar de trabajar en una empresa a tiempo completo, trabajan al desvincular el trabajo de la oficina.

En la economía del trabajo tradicional, los empleadores a menudo requieren la presencia física del trabajador en la oficina cinco días a la semana, ocho horas al día. Los empleadores de la economía colaborativa y gig, en cambio, se centran totalmente en el rendimiento, no en la asistencia a la oficina. No importa si la idea sobre cómo resolver un problema o el conocimiento para diseñar una nueva estrategia surgen a mitad de la noche, en la ducha, o durante la clase de yoga. El empleador de la economía colaborativa valora la calidad de los resultados, no el proceso por el que se obtienen.

La lección más importante que las empresas convencionales pueden aprender de la economía colaborativa es juzgar a todos los trabajadores, incluidos sus trabajadores tanto freelance como en plantilla, en función de sus resultados y no por cuándo y dónde hacen su trabajo.

No existe ningún estudio que sugiera que trabajar en una oficina ocho horas al día, cinco días a la semana maximice la productividad, la satisfacción y el rendimiento de los trabajadores. De hecho, cualquier dato que existe sobre el trabajo en una oficina revela que la mayoría de los trabajadores no están comprometidos, desperdician mucho tiempo en la oficina y su rendimiento deficiente persiste pese a la omnipresencia de la dirección. Aún peor, los costes directos de mantener el entorno de trabajo tradicional en una oficina son altos.

Centrarse en el tiempo y la ubicación de los trabajadores tenía sentido cuando la mayoría de los trabajos dependían tanto del tiempo como del lugar en el que se ejecutaban. Los trabajadores fabriles, los trabajadores manuales y las personas que trabajan en tiendas, restaurantes y hospitales tienen que encontrarse en su lugar de trabajo a determinadas horas para ser productivo. En cambio, no se puede decir lo mismo de los trabajadores del conocimiento. Sentarse en un cubículo y asistir a reuniones interminables y mal gestionadas tiene pocas probabilidades de ser la mejor forma de solucionar los problemas de producción y estrategia de una empresa. Tampoco es muy probable que representen la manera más eficaz de definir y crear un mensaje de marketing, gestionar las tareas administrativas y velar por la seguridad de los sistemas informáticos. Nuestro mejor conocimiento y trabajo más productivo a menudo surge fuera de los confines de la semana laboral y el cubículo.

Varios estudios demuestran que los trabajadores freelance o autónomos en remoto, son más productivos y están más satisfechos y comprometidos. Una encuesta a 8.000 trabajadores realizada por el Instituto Global de McKinsey y otra a cerca de 900 trabajadores independientes llevada a cabo por Future Workplace and Field Nation encontraron que este tipo de trabajadores, libres de las limitaciones de la vida de oficina, presentan unos niveles más altos de satisfacción y productividad. Los resultados no sorprenden, ya que el trabajo en remoto elimina el tiempo perdido de los desplazamientos, el estrés de la exposición continua a las políticas de oficina y la relatividad de la jornada laboral a manos de miles de interrupciones y reuniones. 

Estos mismos índices aseguran que la confianza y los equipos eficaces se construyen principalmente a través de la interacción y la comunicación interpersonal, no de la proximidad constante como resultado de compartir el mismo espacio de oficina.

No obstante, también está emergiendo un punto medio entre el trabajo en oficina y el trabajo en remoto. Nuevos estudios demuestran que las personas que buscan la estructura y el compañerismo propio de un espacio de trabajo tradicional son mucho más felices si trabajan en un espacio de coworking o cotrabajo que en una oficina convencional o desde casa. Las opciones de cotrabajo ofrecen a las personas lo mejor de ambos mundos: el control, la autonomía y flexibilidad de horario del trabajo a distancia con la opción de acceder a la estructura y comunidad de una oficina siempre que lo quiera el trabajador. Para las empresas, los espacios de coworking convierten los activos inmobiliarios en un coste variable menor.

Las mayores lecciones que pueden aprender las compañías de la economía colaborativa son separar el trabajo de la oficina y evaluar a los trabajadores en función de lo que generan, entregan y resuelven, no las horas que pasan en la oficina. Dicho de otro modo, las empresas han de dejar de medir lo que no importa y empezar a medir lo que sí.

Fuente: www.hbr.es

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